1 may. 2018

Fundido en negro

Hay días en que todo se reduce a eso... a esa sensación de fundido en negro, como si alguien hubiese bajado el telón y no pudieras ver nada más allá de tu nariz.

La semana pasada pude disfrutar de tres días de fiesta. Erik participaba en una cantata interpretada por todos los niños que hacen segundo de primaria en el pueblo. Era en horario de mañanas, y para poder asistir sin problemas me cogí el día de fiesta. Al caer entre semana, pensé en añadir dos días más de vacaciones... y así ya lo unía con el fin de semana y tenía cinco días de descanso y desconexión.

La cantata fue espectacular, y la disfrutamos muchísimo. Nos sorprendió para bien, tanto en organización, como en la calidad de la interpretación. Ver a 300 niños en el escenario, cantando todos a una... es como para que la piel se te ponga de gallina.

Al día siguiente, los peques tenían cole y pensé en aprovechar la mañana para hacer algo útil: entregar la documentación para tramitar la discapacidad de Erik.

24 abr. 2018

Maestra de la contradicción

Así es como me siento muchas veces, como me he sentido gran parte de mi vida... una maestra de la contradicción, una contradicción con patas.

Esa chica inocente... que en sus auriculares escuchaba metal a todo trapo..., esa persona culta y bien hablada... que cuando sus padres no estaban en casa cantaba a voz en grito las letras de Extremoduro (cuando estaban en casa me limitaba a escucharlas por las auriculares... a día de hoy no sé bien bien que cara pondrían de escucharme soltando ciertas lindezas por la boca... esto... no papá... no lo busques en internet.... hagámonos un favor mutuo 😉).

Leyendo el Quijote en el metro, mientras Metallica sonaban en mis oídos, viajando de la mano de Shakespeare y de Brian Molko al mismo tiempo.

Cariñosa... pero arisca a la vez, descarada y vergonzosa, a veces tan egoísta... a veces tan generosa..., tan masculina y tan femenina. Siempre segura de quien soy... siempre perdida sin saber quien era...

20 abr. 2018

Bonitas - Literatura Infantil

Pues como ya iba tocando retomar un poco los viernes de cuento, aquí estamos para traerte una reseña muy pero muy bonita!

Hará unas semanas nos llegó a casa de la mano de Boolino un libro con un nombre de lo más curioso: Bonitas. Se trata de un cuento escrito por Stacy Mc Anulty, repleto de divertidas y preciosas ilustraciones de Joanne Lew-Vriethoff, y publicado por la editorial Astronave.

En cuanto vi la contraportada de este libro me enamoré de él y supe que quería tenerlo y que mis hijos lo leyeran. Porque lo importante en una niña no es su pelo, ni que su ropa esté limpia... lo importante es que sea ella misma!

portada del cuento bonitas donde se ven niñas disfrazadas haciendo carotas




2 abr. 2018

Puedes hacer todo lo que te propongas

Es la gran frase que le voy repitiendo a mi hijo, cuando me asalta con alguna de sus preguntas y sus temores, que han surgido a raíz de su operación. 

Puedes hacer todo lo que te propongas, puedes hacer vida normal, tu inténtalo... A menudo lo digo con convicción, porque realmente lo creo. Por supuesto creo que podrá seguir aprendiendo a tocar la guitarra si lo desea, lo ha estado haciendo hasta ahora, y personas con mayor pérdida auditiva que la suya han hecho carrera en el mundo de la música. 

Tampoco le veo la dificultad a que practique deporte, baile, juegue con su hermana... a que haga vida absolutamente normal, porque es un niño normal. Con una oreja sana, y otra con una audición del 20-30%. Pero un niño normal de siete años.

Pero ay... a veces... yo también dudo, y pienso... seguro?

27 mar. 2018

Va a ser que no estoy bien

Pues va a ser que no, que aún no estoy bien. ¿Qué le vamos a hacer? Cada uno tiene sus ritmos, a la hora de encajar los golpes que te va dando la vida, y aunque queramos acelerar los tempos y decir que aquí no ha pasado nada... la procesión va por dentro y sale cuando menos te lo esperas.

Hace unos días fui a la consulta del dermatólogo (sigo buscando la causa de mis picores de pies) y tras descartar cualquier tipo de causa evidente (hongos, dermatitis...) decidió mandarme a hacer análisis de sangre para seguir jugando a la táctica del descarte.

Y mientras me preparaba los papeles, me miró y me preguntó: ¿Porque, tú como estás?. Así, sin más. Una pregunta sencilla, de esas a las que suelo responder con una sonrisilla y con un: yo?, bien, bien, claro, tirando.

Pero sin saber porque, la pregunta se me quedó atragantada, y las lágrimas se arremolinaron en mis ojos, luchando por salir.