31 jul. 2017

Pesadilla vs Terror Nocturno

Últimamente en Twitter veo muchos comentarios de papás y mamás preocupados porque sus pequeños no consiguen descansar bien a causa de pesadillas y/o terrores nocturnos.

Y a veces, veo personas que utilizan ambos términos de manera indistinta o que etiquetan equivocadamente las pesadillas como terrores nocturnos o viceversa.

En casa, hemos tenido mucha suerte en este sentido. Mi hijo mayor sólo tuvo dos episodios de terrores nocturnos y alguna pesadilla. Con la peque nos libramos de los terrores, y las pesadillas tampoco se han presentado más que en alguna ocasión esporádica. Nada alarmante.

Los terrores nocturnos asustan a madres y padres por su "espectacularidad"


Pero sí, recuerdo haber estudiado estos temas durante mi carrera universitaria, y haber leído al respecto cuando mi hijo empezó a experimentarlos. 

Son muchas las dudas que se te pasan por la cabeza ante estas situaciones, así que voy a intentar arrojar algo de luz sobre el tema, y espero te sirva de ayuda.

Repito y aclaro que no soy ninguna experta en ello. Tan sólo lo estudié en su momento y me he documentado un pelín. 

Lo primero que te sueles preguntar es:¿tiene mi hij@ terrores nocturnos? ¿O son pesadillas? ¿Cómo los puedo distinguir?

Las Pesadillas

Son sueños "negativos" que el peque tiene mientras se encuentra dormido. A menudo lo encontramos despierto es su camita, agitado y asustado a causa de lo que acaba de soñar. Responde de forma favorable a nuestros abrazos, y podremos conseguir calmarle, dándole seguridad y hablándole de forma tranquila.

Al día siguiente normalmente recuerda lo que ha soñado (otra cosa es que debido a su edad no sea capaz de verbalizarlo), pero se acordará de haber soñado algo que lo ha gustado. Cuando esté tranquilo, puedes hablar con el pequeño de su sueño, y tratar el tema con él.

A menudo los peques tienen miedo de volverse a dormir, o de dormir solos, ya sea el mismo día que ha tenido la pesadilla o en los siguientes.

Tras la pesadilla la peque no quiere volverse a dormir


¿Cómo podemos ayudar a nuestro hijo? 

Debemos tratar de tranquilizarle en ese momento, mediante contacto físico, abrazos, caricias y besitos.

Podemos tratar de razonar con él, haciéndole ver que sólo ha sido un sueño, eso sí, jamás nos reiremos de sus miedos ni los ridiculizaremos. El miedo es real, y nuestr@ hij@ está asustado. Otra cosa es que lo que motiva el miedo sea algo falso (monstruos bajo la cama, el piso está ardiendo....). Hay que hacerle ver que entiendes que eso le de miedo, pero que no se ha de preocupar porque no ha sido una experiencia real (cuanto más pequeño sea el niño... más complicado será razonar con él... obvio). 

Al día siguiente le podemos pedir que nos cuente el sueño o que nos haga un dibujo. Esto nos ayudará a saber que le preocupa y que puede haber detrás de sus pesadillas, para poder "trabajar" el tema con ellos. 

Tras la pesadilla es importante permanecer junto al peque hasta que vuelva a dormirse, sobretodo si está muy asustado.

El Terror Nocturno

NO es un sueño, y suele aparecer al principio de la noche (cuando el pequeño lleva unas pocas horas acostado).

Cuando acudimos a su habitación lo encontramos dormido, aunque habla y se muestra muy agitado (incluso gritando o moviéndose con violencia). No reacciona a nuestra voz, ni al contacto físico... por lo tanto no se le puede calmar. Para decirlo de un modo "simple" es como si no estuviera consciente... como un sonámbulo.

A la mañana siguiente no recordará nada, por lo tanto no podrás hablar con él del tema. Al no recordar la experiencia, el pequeño no tendrá miedo a acostarse al día siguiente.


¿Cómo podemos ayudar a nuestro hijo?

Lo que recomiendan la mayoría de pediatras es NO intervenir.  Sobretodo no hay que tratar de despertar al niño, ni sacudirle para acabar con su sueño. Deberemos permanecer simplemente vigilándole para evitar que se haga daño (dándose algún golpe con algo o cayendo de la cama). Más allá de esto... poco se puede hacer.

No es positivo hablar con el peque del tema, porque no recuerda nada, ni es consciente, y si se lo explicamos lo único que conseguiremos es causarle angustia. No está claro que los causa, y no se sabe porque hay niños que los padecen de forma recurrente, y otros que jamás tendrán un sólo episodio. Son más frecuentes entre los 3 y 6 años, y a partir de esa edad tienden a desaparecer.

Recomiendan acostar siempre al peque a la misma hora, y procurar que se acueste tranquilo, ya que parece ser que si se van a dormir muy cansados o muy nerviosos, es más posible que aparezca un episodio. Eso sí, lamentablemente, seguir esos "briconsejos" no es garantía nada.


La realidad es que cuesta mucho mantener la calma ante un terror nocturno... yo aún recuerdo los dos episodios de Erik... y no hacer nada resulta desesperante. Ves a tu hijo sufrir, gritar, retorcerse... y tu no debes hacer nada... ni tocarle... ni nada. Yo recuerdo que lloraba y me retorcía las manos de la desesperación, mientras mi marido permanecía a mi lado.

La sensación de impotencia que te invade es enorme. A veces trataba de acariciarle y hablarle... pero no servía de nada... porque el peque está dormido tan profundamente que no es consciente de nada. 

Afortunadamente al cabo de un "rato" que a los padres nos parecen horas, pero que en realidad no suele ser más de unos minutos, el peque se calma solo y sigue durmiendo. Como si nada... feliz. Y efectivamente al día siguiente no recuerda nada de nada. 

La faena es de los padres... para dormirse de nuevo!!!

Una vez, nos resultó poner música de fondo... una canción conocida por el peque, que pareció calmarle. Tal vez fuera porque la música (flojita) es un estímulo externo no invasivo, que logra conectar con el subconsciente del peque. O tal vez era que ya se estaba acabando el episodio. En todo caso... no he encontrado bibliografía sobre este tema en particular.

Si quieres leer la experiencia de una madre que se está enfrentando a los terrores nocturnos actualmente, y a la que la música también parece funcionarle, te dejo el enlace donde Cristina nos habla de ello en su Diario de una Madre Rebelde.

Espero que el texto te sirva para saber si tu hijo tiene pesadillas o si en realidad padece de terrores nocturnos. Y sobretodo, si tienes dudas, son muy frecuentes, o tu hijo ya tiene seis años y no han desaparecido, acude al pediatra y pídele ayuda. Él podrá orientarte o derivarte al servicio de atención precoz de tu ciudad. 




2 comentarios:

  1. Muchas gracias por el post!
    A mí me ha ayudado, desde el punto de vista de un profesional, a saber cómo actuar porque desde la experiencia es muy duro.
    Muy buen post! ;)

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    1. Gracias a ti por compartir tu experiencia.
      Como madres y padres es una situación durísima, sobretodo los terrores nocturnos... porque sientes una impotencia brutal.
      Muchos ánimos y espero que pasen pronto 😉

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